Manchas solares a través de la calima
Santa Brígida

31 de marzo de 2026, a las nueve de la mañana, en un día de calima densa. Lo que se ve son manchas solares: zonas donde el campo magnético del Sol es tan intenso que frena la convección y deja la superficie más fría que el resto, unos 4.000 grados frente a los 5.500 del entorno. No son oscuras en realidad; solo lo parecen por contraste. Cualquiera de ellas, aislada en el cielo, brillaría más que la Luna llena. Ese día el informe conjunto de la NOAA y la Fuerza Aérea estadounidense contabilizaba diez regiones activas numeradas en el disco. Aquí se distinguen seis o siete grupos: los más pequeños necesitan un telescopio. La víspera había habido una fulguración de clase X, la categoría más energética. Y ahora lo importante, porque esta fotografía no es un ejemplo a imitar. Está hecha sin filtro solar, aprovechando que la calima atenuaba el disco. Eso funcionó ese día concreto, pero es una práctica de riesgo: la calima no es un filtro calibrado, su densidad cambia en minutos y no bloquea el infrarrojo, que es lo que quema. A 1200 milímetros, el telefoto concentra esa energía sobre el obturador y el sensor. Las reglas, por si alguien lee esto y quiere probar: nunca mirar al Sol por el visor óptico, solo por la pantalla; usar filtro solar homologado, del tipo que se pone delante del objetivo, nunca detrás; y no dejar la cámara apuntando al Sol más tiempo del imprescindible. Fujifilm X-T5 con el Fujinon 150-600 y el teleconvertidor 2x, a 1200 mm, f/29, 1/8000 e ISO 125.
- Cámara
- Fujifilm X-T5
- Óptica
- Fujinon 150-600mm f/5.6-8 + teleconvertidor 2x
- Focal
- 1200 mm
- Velocidad
- 1/8000 s
- ISO
- 125
- Localización
- Santa Brígida
Cómo se hizo
- Edición
- Lightroom, Luminar Neo, Photoshop